Viajeros y difusión científica

Updated: Dec 6, 2019

Los no rurales, los no agricultores, los no investigadores.


Salir a descubrir las sociedades rurales es para los citadinos un asombro constante, sobre todo si visitan los pueblos de México, ricos en culturas y ecosistemas pero profundamente desiguales.


Los que salen "al campo" cuentan relatos como si ellos mismos fueran Marco Polo en su visita al oriente. Por cierto, en un tono menos chauvinista que los relatos de los viajeros franceses en comunidades indígenas y rurales del sur global. Creo que una experiencia similar nos comparten los que en edad madura se inician en la agricultura. Especialmente aquellos que por cierto, nunca se interesaron en germinar un frijol en la escuela primaria. Yo los llamo los neo-agricultores y los considero exageradamente apasionados, más aun que las señoras que por años cultivan sus macetas con flores o plantas aromáticas.


Fotografía cortesía de Uriel Barragán- autor.


La exuberante emoción de viajeros y de los neo-agricultores es parecida, imprimen a sus monólogos calificados como "descubrimientos" información hasta romántica, sesgada y en ocasiones clasista y hasta racista. Ignoran (porque quieren) que hay estudiosos, libros, ciencia y por lo tanto nada de lo que presumen descubrir es algo nuevo. Son personas interesadas en que se conozca su nuevo interés pero no son grandes lectores. Hay barreras para su lectura, la primera es que no están habituados a leer, la segunda es que difícilmente intentan entender el lenguaje de investigadores. La tercera, es que los resultados de investigación no son nada accesibles para la difusión de la ciencia a un público en general. Por otra parte, estos entusiasmados descubridores observan a las sociedades rurales y a los agricultores con retraso tecnológico. Lo que ellos recién experimentan no es nada nuevo, pero para ellos lo es y eso es lo que importa. En fin, viven la alegría de internarse a un mundo que no habían observado y erróneamente creen que gracias a ellos ahora existe. Los documentos de los viajeros y sus adjetivos de lo que que ven, es una prolongación de su sociedad, de su propia cultura y manera de ver el mundo. Algunos pueden tener datos interesantes para la historia.


Descubrir para uno mismo no es descubrir para la ciencia.

Para los que han nacido, crecido y vivido en las ciudades, internarse a la vida rural es una fuente inspiradora de relatos y creo que hasta una oportunidad de re-acercarse a la obra de Rulfo. Desafortunadamente, a veces hay que decirles (en algún momento del monólogo) que no están descubriendo jeroglíficos como los de la piedra Rosetta y que en toco caso se están descubriendo a ellos mismos en su ignorancia. Tal vez de una manera no tan ruda pero con diplomacia y claridad. Sea en México, en USA, en Europa o en China, los citadinos sienten emociones indescriptibles de etnógrafos, antropólogos y hasta de arqueólogos al internarse en los pequeños poblados. En la agricultura, presumen sus pequeñas cosechas y sus recetas pero desconocen la incertidumbre y la situación que viven los del sector agrícola. Tampoco les importa mucho. Creo que los arquetipos de "vagabundo" y el del "inocente" de Jung podrían ayudarnos a comprender a estos personajes, que se lanzan al camino de la búsqueda sin ser especialistas en el tema y que se auto-nombran maestros que relatan sus grandes descubrimientos. Le recomiendo los relatos de Europeos a rituales de peyote o de ayahuasca y tendrá mas información de lo que le hablo, así como sus descubrimientos "ayudan" (servicios pagados) y después se hacen su propio de negocio de curandería.


Los que difunden investigación.

Aun en el presente, los relatos de viajeros del norte al sur tienen estas emociones de descubrimiento insólito. Desde el 2004 puedo leer relatos de viajeros franceses en su idioma desde luego relacionados con la #agavecultura. Numerosos son los errores, información falsa y uno que otro detalle cierto e importante.

Sin embargo, todo puede suceder y siempre hay sorpresas. Alguien más enterado descubrió un acervo de fotografías de un viajero en México y me contactó directamente. Las fotografías son de un recorrido nacional en las explotaciones de agaves para tequila, pulque, fibras y mezcal de hace un siglo. La historia comenzó en el 20o8 cuando Christian Perroteau me escribió un correo electrónico en perfecto español diciéndome que tenía para mi disposición las fotos del francés Leon Fourton en su recorrido agavero. Christian se comunicaba con una experta para hacerle llegar un material que podría servir a la historia.


La foto de arriba es parte de la colección y fue tomada en 1921 en Tequila, al fondo el cerro del Cascahuín. Sospecho que L. Fourton es el del extremo derecho y que transitan en "animales" en los predios de la familía de charros Sánchez Barba de El Arenal cerca de Amatitán y Tequila. Las fotos carecen de información que documente el periplo nacional del edafólogo L. Fourton en México. Pero para entender sobre el contexto del personaje vale la pena leer: "Agronomia afranceada : the French contribution to Mexican agronomy, 1880-1940". Mas adelante iré presentando las fotos del acervo. La cultura de los agaves es rica y atractiva vale la pena instruirse y evitar la difusión de noticias falsas, ¿no lo cree usted?

Quiero expresar mi gratitud al Sr. Perroteau por esta generosa colección que me comparte y estará en mis nuevas publicaciones. Por otra parte, quiero agradecer a amigos y a extraños que han participado en mis investigaciones en el 2020 los grabaré en entrevistas para los podcasts de Agavelessons en Anchor.


¡Excelente domingo!

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